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Hermeticidad: qué significan los metros
Los metros no son una profundidad de uso: son una presión de laboratorio. Esto es lo que puedes hacer con cada cifra.
Cuando un reloj dice «100 m», no quiere decir que puedas bajar a cien metros. Es la presión que la caja ha aguantado en una prueba de laboratorio, quieta y a temperatura constante. En el agua, un brazo en movimiento, un salto o un chorro generan picos de presión mayores. Por eso las cifras se leen así:
Qué puedes hacer con cada cifra
30 m (3 bar). Salpicaduras y lluvia. Mejor quitártelo para lavarte las manos con fuerza y nunca nadar con él.
50 m (5 bar). Lluvia, lavarse las manos, algún baño tranquilo en superficie.
100 m (10 bar). Nadar, ducharse y deportes de agua en superficie. Es el mínimo para un reloj de verano.
200 m o más (20 bar). Bucear con tubo o con botella. Si cumple la norma ISO 6425, el reloj está certificado para buceo.
La corona, el punto débil
El agua suele entrar por la corona, no por la caja. Los relojes de buceo la llevan roscada: hay que enroscarla hasta el final después de ponerlo en hora. Y nunca se debe sacar o girar la corona con el reloj mojado.
Sí, pero evita el agua muy caliente, la sauna y los cambios bruscos de temperatura: dilatan las juntas y pueden dejar pasar humedad. Y no toques la corona mojada.
¿Qué es la norma ISO 6425?
La norma internacional para relojes de buceo. Exige comprobar cada reloj con un margen por encima de los metros anunciados y pide un bisel unidireccional, buena lectura a oscuras y resistencia a golpes.
¿La hermeticidad dura para siempre?
No. Las juntas envejecen. Conviene comprobar la hermeticidad cada pocos años y siempre que se abra el reloj, por ejemplo en una revisión.